sábado, 2 de julio de 2011

Escribiendo un libro

A raíz de la publicación de ADN Fatal, muchas personas se han acercado a mí preguntando acerca del proceso. Muchos han manifestado el deseo de escribir un libro, pero no se han atrevido. Otros quieren saber que tan complejo es el proceso per se. Algunos me han preguntado si estarán en la capacidad de hacerlo. Para contestar a estas y algunas otras inquietudes, he decidido publicar una serie de entradas en el blog que traten de orientar a todos aquellos que de alguna forma u otra tienen una idea para escribir una historia, o les llama la atención el tema.


Debo comenzar diciendo que no soy ningún experto en la materia, ni poseo fundamentos teóricos profundos acerca del tema, pero lo que si puedo -y voy a hacer con mucho gusto- es explicar el proceso que me llevó a mí a la culminación y publicación de ADN Fatal.


Para poder hacer esto, hay varias áreas que deben ser tratadas; viéndolas desde un nivel macro, serían:
  • Concepción de la obra.
  • Elaboración del manuscrito.
  • Edición y correcciones. 
  • Impresión.
  • Distribución, y finalmente
  • Mercadeo.
Estas áreas, son a la vez, las etapas a través de las cuales deberá evolucionar el proceso desde la idea original hasta el momento que la obra se comercializa. Varias personas me han hecho la pregunta directa: ¿Tú crees que yo podría escribir una novela? Desde el punto de vista metafísico, cualquier cosa que nos propongamos, si lo hacemos con la suficiente fe y entrega, lo podemos lograr. Por tanto mi respuesta siempre es un sí rotundo. Pero hace falta una aclaratoria. Cuando pedimos algo al universo, este nos lo concede, no importa lo complejo y difícil de alcanzar que parezca, pero -siempre hay un pero-esto sólo sucede cuando nosotros coadyuvamos. Cuando mencioné "la suficiente fe y entrega", esas son las letras pequeñas. Antes de comenzar, quiero hacer un aparte para mencionar las "cualidades" o virtudes que debe tener una persona que se disponga a completar una empresa como la que nos ocupa. A lo mejor las tienes todas, tienes algunas, o algunas medias, otras sí y otras no, pero lo importante es que estes consciente de ello y te prepares. Cualquiera de las siguientes en la que te sientas vulnerable, refuérzala.

1. Ser un lector empedernido. Lo han expresado muchos autores, voy a citar a mi autor preferido:
 "If you don't have time to read, you don't have the time (or the tools) to write. Simple as that." 
— Stephen King
 La traducción: "Si no tienes tiempo para leer, no tienes el tiempo (ni las herramientas) para escribir. Tan simple como eso". Es necesario leer mucho para poder escribir bien, si se estudian los textos de las obras de un determinado género que son exitosas, se puede reconocer en ellas una especie de patrón que las identifica. No es una fórmula, ya que cada escritor tiene su propio estilo, tampoco se trata de imitar, pero la forma de presentar eventos, de resolver situaciones, siguen ciertos parámetros,los cuales pueden ser rotos y vueltos a romper cuantas veces quieras, pero siempre que lo hagas con la conciencia de lo que estás haciendo. Lo complejo es que cada autor es único e irrepetible (a menos que este copiando) pero los patrones aún prevalecen. Por tanto, leer mucho nos prepara para enfrentar la tarea de resolver situaciones, describir correctamente, etcétera. Podría extenderme mucho en el tema, pero lo cierto es que mientras más leas, mejor; o mientras más hayas leído, mejor. Yo, particularmente, estoy leyendo desde muy temprana edad, y es difícil hacer un cálculo, pero traté de pensarlo y llegué a la conclusión de que debo haber leído aproximadamente entre 400 y 500 novelas. Pero es que a mi realmente me gusta leer. No digo que sea necesario tanto, pero mientras más mejor. Sobre todo es importante que hayas leído obras en el género en el cual piensas atrincherarte para escribir ese éxito que tienes en mente. Leer los autores más destacados en el área, los que más venden, los mejores vistos por la crítica. Luego hablaremos de ello, pero no hay que tratar de imitar a nadie. Tienes que ser tu mismo al escribir, pero la influencia de esos autores se dejará ver en las líneas producidas.


2. Tener una vasta cultura general. Aunque debería ser consecuencia directa del punto anterior, no necesariamente es así. Por ejemplo hay gente que lee mucho, pero de un mismo género, y por supuesto que eso aporta mucha cultura, pero tal vez no cubre todas las áreas. Para poder escribir cosas que sean interesantes -y sobre todo creíbles- para nuestros lectores, es necesario dominar muy bien las diferentes áreas que mencionamos en nuestros escritos, y esto incluye entre otras cosas, entender el lenguaje utilizado por determinados grupos (abogados, médicos, malhechores, banqueros, jóvenes, inmigrantes o cualquiera otro que forme parte de la trama) para que la prosa se pueda sustentar; es necesario conocer la geografía del lugar donde nuestra historia se basa, eso transmite credibilidad y permite al lector identificarse con el texto; es necesario conocer las tendencias en moda y costumbres de la época donde la historia está basada, para poder hacer una buena ambientación. Cuando vistes a un personaje, tienes que hacerlo con la conciencia de que esa ropa que le adjudicaste era factible en la época (y que además está acorde con la caracterología del personaje, pero eso es otra tema); podría extenderme acá también, pero creo que está clara la idea. Como autor, eres el dios del entorno que describes, y así debes actuar, esto se traduce simplemente en tener una gran cultura general para cuidar los detalles.


3. Ser muy disciplinado. Todo el proceso requiere una disciplina férrea, y no en una sola área. Tienes que tener la disciplina para cumplir los tiempos (no querrás que tu libro lo completen tus hijos), para editar, para mercadear, en fin, para cada paso del proceso, es necesario actuar de forma muy disciplinada para poder obtener los objetivos. Eso va a influir no sólo en el tiempo en que completarás el trabajo, sino también en su calidad. Además, la disciplina es algo que nos ayuda en cualquier cosa en la vida, es la base del éxito prácticamente en cualquier situación.


4. Estar dispuesto a escuchar. La opinión de quienes te rodean (y colaboran contigo en la producción de la obra, más adelante hablaremos de eso) es vital. Adelantando un poco, alguien de tu entera confianza (idealmente dos personas), deberán leer lo que vas escribiendo, cuando lo consideres oportuno, y estas personas, servirán de termómetro. Si las escoges bien, ya tienes un paso adelante. Es bien difícil cuando escribimos algo que nos parece bien, escuchar la crítica que echa abajo tu argumento. Pero estas personas van a representar un microcosmo de tus lectores, y si algo no les cuadra, ten la seguridad que es una receta para el desastre. En mi caso, que soy mas terco que una mula aragonesa, como decía mi querida abuela, Dios la tenga en su gloria, es bien difícil aceptar los argumentos. Siempre discuto, trato de imponer mi criterio (por algo escribí lo que escribí) pero al final escucho. Y si tengo que cambiarlo, lo cambio. Fin de la discusión. No ganas nada con encerrarte, a lo mejor para tí es brillante, pero recuerda que estás escribiendo para una masa, y excepto que seas Stephen King, Grisham o Coelho, tienes que complacerla. Son ellos los que van a comprar tu obra y te van a permitir seguir escribiendo, mejorando, creciendo.


5. Umbral alto contra la frustración. Como iremos viendo a lo largo de estos artículos, hay muchas situaciones que pueden ser frustrantes. No sólo durante el escrito, quizás es donde menos, pero cuando trates de impulsar tu obra, comercializarla. No puedes darte el lujo de frustrarte. Y el camino va a ser largo. Va ser duro. Pero al final, si te lo propones, triunfarás. Mantén eso como tu bandera. El que persevera, vence.


Hasta acá voy a llegar por los momentos. Léelo, razónala, y allí abajo están los comentarios. Eres libre de preguntar, quejarte, disentir; eso es la Web 2.0. Espero que pueda contribuir con este pequeño grano de arena, y pronto entraremos en materia mas sustanciosa.