miércoles, 26 de marzo de 2014

Doce años de esclavitud

Basada en la autobiografía de Salomon Northup (interpretado por Chiwetel Eijofor), afroamericano nacido libre en Nueva York, carpintero y violinista experto, quien vive con su esposa y dos hijos en Saratoga Springs. Es invitado a Washington por dos hombres que dicen tener un circo, los cuales están en busca de músicos talentosos. Allí será secuestrado para ser vendido como esclavo, bajo el nombre de "Platt", un supuesto fugitivo de Georgia y será llevado a Louisiana, en el sur de los Estados Unidos, donde deberá trabajar en plantaciones de algodón a lo largo de doce largos años hasta ser liberado. Northup cruzará su vida con la de Patsy (interpretada magistralmente por Lupita Nyong'o) una esclava que destaca por ser la más eficiente en la tarea de recoger algodón y predilecta de su "dueño", el abominable Edwin Epps (Michael Fassbender) quien abusa de ella a placer. Dirigida por Steve McQueen, sobre un guión adaptado de John Ridley y música de Hans Zimmer, Doce años de esclavitud ó 12 years a slave, su título original, es una producción británico-americana con un bajo presupuesto de menos de $20 millones, que fue reconocida y aclamada por la crítica desde su estreno y que ha cosechado muchos galardones, entre los que destacan tres premios Oscar (Mejor película 2013, Mejor actriz de reparto para Nyong'o y Mejor guión adaptado para John Ridley). 



Doce años de esclavitud no es la típica película para sentarse a disfrutar un rato y olvidarnos de nuestros problemas. Es una película cruda, visceral, que incluso puede llegar a afectar a las personas sensibles. La lucha de Northup por sobrevivir, tratando de conservar su dignidad, es presentada como un documento crudo, realista, que en algunos momentos no es cómodo para la vista, si bien es cierto que McQueen logra ocultar muchos detalles y transmite el sufrimiento más bien a través de una impecable iluminación y una sinpar banda sonora. Lo que más me gustó de la película fue su cinematografía, la cual es alucinante. McQueen utilizó una paleta con colores tierras que reflejan a la perfección el drama de Northup, con una cámara que se expresa de muchas maneras no convencionales pero que transmiten a cada instante el estado de ánimo de los personajes. Siendo una película oscura, muy low key, alterna con exteriores brillantes que llenan nuestros sentidos, transmitiendo el sufrimiento interno de los esclavos en contraste con la vida en libertad. Doce años de esclavitud, desde un punto de vista macro, no nos muestra muchas cosas que no sepamos acerca de los terrores de la esclavitud, pero si nos muestra que la lucha de este hombre, la paciencia con la que se sometió a las humillaciones y vejaciones por más de una década, siempre con la esperanza de regresar a su familia, son un ejemplo de que el que persevera vence, más aún cuando Northup no es un personaje ficticio, creado y amoldado por los guionistas para transmitir una moraleja, sino que fue un hombre de carne y hueso, que vivió, sobrevivió y terminó imponiéndose, aunque a un alto costo. De no ser un documento de la vida real, mi percepción de la película fuese muy distinta.